-no eres grande amigo, eso ya lo sabemos todos-
-quien te crees tu para decirme eso-
-solo estamos tu y y yo-dijo ella con indiferencia-no me des motivos James para probar tu dulce sangre y ver como declina tu existencia-
-vaya-murmuro el divertido-hablas como si quisieras matarme-
-ese es el punto-todo rastro de comicidad desapareio en un abrir y cerrar de ojos-puedo oler tu sangre a kilometros y creeme que nada me apeteceria mas que darte una mordidita, pero por aluna extraña razon no puedo hacer eso-
-ah! ahora resulta que no estoy delicioso-la miro molesto durante unos segundos, ella se aproximo a el como si flotara en el aire, tan sutil, tan hermosa pero demasiado letal y los cuerpos despedazados que estaban detras lo demostraban
-lo estas-afirmo ella con una sonrisa-la otra noche lo comprobe, pero tu deseas tanto la inmortalidad que no te detienes a pensar en lo demas, asi que mi chico malo, despierta ya-susurro ella, James al instante abrio los ojos, se levanto asustado al ver una figura oscura parada en su puerta, noto de inmediato quien era, pudo distinguir esos inconfundibles ojos y su sonrisa que dejaba asomar unos blancos colmillos, ella dio unos pasos hacia el, ella habia desaparecido varios dias por un castigo de los Cazadores y sabia que no habia bebido nada en semanas, fue ahi cuando se dio cuenta de que su vampireza iba a ser su perdiccion
lunes, 10 de octubre de 2011
Publicado por Amy Lee en 19:04
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