Me llamo Amelie Evans, ellos me han dicho que diga la verdad y solo la verdad, aun si esta es imposible de creer, pero yo estuve ahi, como cinco de nosotros en una clase de 50, los unicos sobrevivientes, es la verdad, nos enviaron ahi a morir, y estabamos dispuestos a ello.
Sour Grapes Hall estaba situada casi en el fondo de la ciudad, las calles empinadas que te llevaban hasta ahi estaban casi en el abandono, aun asi era una buena escuela, todos decian que era un privilegio estudiar ahi, no estaba tan emocionada por aquel especie de internado, pero ahora era yo quien tenia ese honor y me quede de piedra cuando lo supe, mi llanto no conmovio a nadie para que no me enviaran a ese sitio de aspecto terrible, me abraze a mi tio pensando que el podia salvarme al ser su unica sobrina pero como habia ocurrido con mis abuelos mis tias y tios, mis padres, el estaba contentisimo de que yo tuviera mi lugar ahi. Asi que con una sola maleta pasaria la semana entera ahi hasta que el verdadero curso comenzase. Estaba haciendo una protesta en piyamas y enfurruñada negandome a desayunar o a hablarles a todos esos traidores que me dejarian en aquel colegio de miedo. No iba a tener amiga alguna porque nadie quien yo conociera habia sido aceptado, quedaba una hora para irme cuando el telefono sono y me pare de la mesa viendo el conocido numero en el marcador.
-¿Miranda? ¡oh Miranda! no sabes lo terrible que sera esto ¿porque no puedes venir conmigo?-gemi frustrada esperando respuesta de mi mejor amiga casi hermana, me volvi hacia mi familia y gesticule que volvria pronto y me aleje hacia el patio, me quede sentada en el escalon que daba hacia el jardin de mamá y espere, y espere y espere pero nunca oi la voz de Miranda.
Hice un mohin, y cruce el brazo libre que no sostenia el telefono junto a mi oreja, odiaba que me ignorara de ese modo, a veces lo hacia, es por eso que no me preocupe pero me parecior aro comenzar a oir una musica suave, que pronto escuche mas alto y una melancolica voz le acompañaba. No sabia quien cantaba o que significaba a aquello, sonaba muy triste y pense que era una broma
-¿Miranda? ¿estas ahi? ¿que es eso? ¿que significa? ¡Miranda! basta, voy a colgar-esa musica inquietante no me dejo despues de eso aun cuando mire el amplio cielo cubierto de nubes grises y el viento helado que le helo los huesos por no estar abrigada. ¿Quien iba a pensar en lo que sucederia despues?.
Me di cuenta de que no queria decepcionar a mi familia asi que esboze mi mejor sonrisa, me deje ser mimada por unos instantes, prometieron verme pronto y cruce las puertas de enrejado complicado, enormes, que se abieron ante mi y pase arrastrando mi maleta rosada sin muchas ganas, todos a mi alrededor, muchos chicos y chicas menores de 18 pero mayores de 13 años, pasaban charlando a mi lado y riendo, sintiendose afortunados, era un sitio amplio con una plaza civica en medio y dos edificos alargados con los salones y supuse los dormitorios, el tercer edificio se encontraba al otro lado, frente a este estaba uno mas pequeño que servia de direccion y detras habia un campo abierto. Todos entusiasmados y jovenes, todos sin el miedo que a mi me provocaba el sitio. Todos aquellos rostro que nunca mas vi.
Los alumnos que ya estaban ahi en años anteriores estaban formados en filas largas y derechas, sin moverse o hablar, mirando al frente sin mirarnos a nosotros realmente, nos dividieron en cuatro grupos, estaba temorosa porque yo era mas baja que el resto y todos parecian mayores y sabian que hacer. Tenia 14 años y aunque habia menores que yo, me superaban el altura, me deje arrastrar por el grupo y nos llevaron hacia el tercer edificio, en desorden y gritos subimos las escaleras, luego una profesora de vestido de estampado de flores nos guio a un inmenso salon, habia 55 bancos ahi, de madera astillada y mal pintada con el metal oxidado y rechinante, hileras de bancos que habian sido usados por cientos antes que nosotros
-¡mis queridos niños!-dijo con voz alegre colocandose al frente-¿estan todos? ¿todos estan ya aqui?-me sente en la primer fila que daba a la puerta, en el antepenultimo asiento, me senti pequeña y vulnerable, el salon se lleno y cinco bancos se quedaron vacios, a mi lado un chico que parecia pensar que era lo maximo me miro y sonrio pero no lo hacia hacia mi, queria encantar a todas esas niñas estupidas que estaban a mi alrededor, estaba asustada por quedarme ahi que pensar en lo lindo que era-ahora, Mildred vendra y les entragara los uniformes a cada uno, no pueden salir hasta que ella llegue y les muestre los vestidores, por favor, escuchen, despues se les daran los horarios y sabran de sus dormitorios, quedense aqui ¡son tan afortunados!-y salio de ahi, todos nos miramos entre si, luego fue como un caos, todos hablando todos moviendose de aqui y haya, yo solo quieta. No paso mucho tiempo Mildred, una mujer muy alta y desgarbada con gafas de media luna, recito nuestros nombres por pequeños grupos y nos llevo a los vestidores, odie mi uniforme, odie todo ese sitio al poner un pie ahi y sin decirselo a nadie, los baños estaban sucios y mugrientos, jamas note bien esto porque hacia frio y temblaba mientras intentaba abrochar los botones de mi camisa blanca, la falda era incomoda y corta de aul oscuro de tablones perfectamente planchados, conserve los tenis Converse asi como muchas otras segun descubri, los zapatos, nos dijeron, llegarian en un santiamen, eso no paso. Cuando volvimos, descubri la personalidad de cada uno, el grupo habia cambiado de asientos, mi maleta no estaba, solo material escolar que descansaba en una bolsa rosa en mi banco, la tome y me sente abrazandola con fuerza, nunca volvi a ver mi maleta o su contenido. El chico que se habia sentado a mi lado se llamaba Jack y ahora se habia autoproclamado lider de nuestro grupo y muchos le apoyaban al parecer todos ellos se conocian, era la persona popular tipica a la que todos amaban y que era detestable. Un profesor llego luego, todos se calmaron y el como cada empleado de la institucion estaba feliz
-¡chicos que bueno que nos eligieron! no se quivocaron de veras ¡de veras!-todo su entusiasmo me parecio falso, pero nadie mas lo note, el sonreia, las arrugas alrededor de su boca se acentuaban dandole un aspecto encantador, me recordo un poco a mi abuelo, vestido con un traje pulcro y bien peinado, con una vitalidad que no correspondia a su edad, nos lleno la cabeza de ideas de fantasia, de las actividades que se llevarian a cabo, las fiestas, las clases, todo de forma maravillosa y le crei, todos le creiamos porque era un adulto y no debia mentir ¿porque mentiria? todos sabian de esa grandiosa escuela se peleaban los lugares ¿porque mentir?.
-esperaran aqui hasta mañana, si alguien desea ir al baño solo debe llamar a la puerta, el almuerzo se servira en un par de horas-y salio, cerro la puerta de fierro y hubo un largo silencio ¿nos dejo encerrados, porque no podiamos salir y ver los jardines o las demas instalaciones? ¿y los dormitorios?, todos comenzaron a murmurar, varios se levantaron, comenzando a registrar el sitio otros golpearon a la puerta y les llamaron pero nadie acudio, entonces me di cuenta de un soniod extraño como si rasgaran algo, las ventanas, estaban cubriendo las ventanas, chille y todos se giraron, todos gritando, siguieron llamando y nadie acudio, las ventanas cubiertas, la puerta cerrada desde fuera, 50 chicos encerrados, engañados y atemorizados. Y llore.
Tal y como habia dicho el almuerzo llego despues, en bandejas de plastico naranjas, un sandwich, una botella de agua y un paquete de galletas, los demas hablaban en voz alta sobre como salir de ahi y comian desesperados, algo me decia que debia guardar algo para despues. Dormir resulto ser lo mas incomod, algunos se tendieron al frente utilizando como almohadas lo que podian, yo me quede en mi asiento y dormite sentada pero de algun modo estuve alerta. No hubo nada ineresante, nos sacaban solo dos veces al baño y nos traian comida al final del dia sin explicaciones, los adultos amables y sonrientes se habian ido siendo remplazados por caras serias sin voz, cada vez que alguien preguntaba a gritos y exigia volver, ellos no respondian, nos miraban como mirarian secare la pintura de alguna pared, solo, nada. Nada.
Comence a hacer una lista de todo lo que sucedia, de la A a la Z pero antes de finalizar ese hombre entro bruscamente, todos hacian alboroto y en cuanto lo vieron corrieron a sus lugares
-¡muy bien pequeñas mierdas! espero que hayan disfrutado su estancia, y no añoren sus pateticas vidas porque ¿que creen? no volveran a ellas-un chico delgado y con el cabello cayendolo sobre los ojos se levanto y le grito, el hombre dirigio una mirada que nos helo a todos la sangre excepto al chico, los demas estabamos acobardados
-niño estupido no sabes que ocurre, pobre, eres una escoria, tus padres no te querian y por eso estas aqui, es mas ¡todos ustedes estan aqui por eso! haremos de algo util sus vidas despues de todo, ya arruinaron suficiente-no entendia ¿a que se referia? yo nunca habia hecho nada ¡porque decia todo eso! note que mi compañera de enfrente comenzo a sollozar, el hombre se acerco y la tomo del cabello rizado jalandola
-deja de lloriquear imbecil aceptalo , deja de llorar a nadie le importa-
-¡sueltala!-escucho gritar a varios, Jack a mi lado se levanto y corrio hacia el pero algo lo derribo, habia una forma oscura sobre el, grite, esta vez pude escuchar el sonido de mi voz opacado por otras las 48 restantes voces de niños asustados encerrados en esa escuela, pudimos ver bien esa forma era un hombre corpulento que se habia movido tan rapido que ni siquiera lo habiamos visto entrar, mordio a Jack ¡lo juro! atraveso su cuello y salpico de sangre y Jack se revolcaba debajo suyo intentando escapar, nadie le ayudo, demasiado asustados para ello. Nos encarcelaron de nuevo y dejaron el cuerpo sin vida de Jack como un recordatorio despues de que aquel hombre nos gritara con blasfemias que nunca habia querido oir nos dejo pisoteados mentalmente. Los dias pasaron, se habian llevado a Jack y nadie sabia que explicacion logica daba a todo eso. La comida se fue regulando pasando a tres veces por dia, a veces recibiamos correspondencia de nuestros padres pero no podiamos responder ellos lo hacian por nosotros. Despues cuando vieron que no eramos peligro y estabamos temerozos de ellos nos dejaron salir al patio junto con los demas, todos tenian nuestro mismo aspecto demacrado y asustado excepto quizas los que llevaban mas tiempo aqui. Hice una amiga su nombre era Nicole, era muy lista y parecia ser un diccionario caminante, nos gustaba recorrer el sitio con pasos cortos mientras nos contabamos sobre nuestras familias. ella llevaba un año ahi mas que yo, no entendia como habia sobrevivido todo ese tiempo
-de todas formas ¿que es todo esto realmente? ese hombre que asesino a Jack era un mosntruo extraño se levanto como si nada y se fue ¿que es?-
-tengo una teoria pero... quizas no sea buena idea-Nicole bajo la voz-necesitan sangre, ellos la necesitan porque...-
-señoritas, se acabo el recreo-una mujer que parecia ser una enfermera se nos acerco, llevo a Nicole a empujones a su salon, nunca mas le volvi a ver.
Eso no fue todo, despues de que Nicole me contara sobre la sangre, ellos comenzaron a llevarnos uno por uno a la enfermeria, nos sacaban muestra y nos decian que debiamos permanecer recostados unos minutos, yo cerraba los ojos y apretaba los dientes al sentir los pinchazos, eso se volvio comun, despues nos dejaban horas ahi, mientras una bolsa se llenaba de rojo oscuro y ellos sonreian al verla, odiaba ver esa habitacion, significaba dolor y que tendria nauseas, una vez pregunto a mi madre si se podia vender nuestra sangre ella me sonrio y me dijo que no, podias donar sangre, a tu voluntad, no venderla, tampoco te podian obligar, eso era exactamente lo que ellos hacian, yo queria mi sangre devuelta, las cinco bolsas que ellos me habian obligado a llenar.
Ya nadie hablaba de escapar, ni yo pensaba en esa remota posibilidad, una vez vi a un chico rondar por detras de uno de los edificios, le pregunte que hacia y el respondio
-solo espero que me dejen entrar ahi-señalo una puerta oxidada y frunci el ceño, debia irme no teniamos permitido ir ahi-quiero ver ¡quiero ver!-el estaba tan palido y extraño con su cabello rubio despeinado ys su mirada y ojerosa señalando un sitio prohibido. Me fui de ahi pero le segui viendo varios dias dar vueltas como tonto por los mismos lugares parecia que queria ser atrapado
Un dia paso algo inusual, nuestro raquitico almuerzo fue remplazado por la comida favorita de cada uno, mire horrorizada las rebanas de pizza de mi plato, todos se quedaron quietos y atonitos como yo
-¡vamos! coman, coman pequeños cerditos que hoy es un buen dia ¡un maravilloso dia! cuando terminen la señorita Milly dira sus nombres y ustedes iran con ella ¡disfruten!-fue raro que no nos insultara asi qu con cautela empezamos a comer. Estaba contenta por pirmera vez en meses pero eso duro poc cuando comenzaron a pronunciar nuestros nombres. Los que se iban no volvian, comenze a sentirse nerviosa y rara, como si anticipara mi muerte,
-tenemos que salir de aqui-cuchicheaban detras-no se como pero lo haremos-
-Nadia ¡no podemos! van a descubrirnos-alguien gimoteo detras mio
-¡lo haremos! ellos no podran con nosotros ¿no quieres ver a tu familia? debemos salir y buscar a la policia y decirles lo que hacen aqui-
-¿como?-dijo otra voz
-no tengo idea ¡algo se nos debe de ocurrir! estan conmigo ¿no?-un pequeño coro de tres voces lo afirmaron
-¡eh tu!-movieron mi hombro-¿quieres intentarlo?-me gire
-no estoy seg...-despues de ver avanzar a mas de la mitad de mi grupo ellos me llamaron, junto con Nadia la chica de aspecto rudo pero linda que permanecia con una mueca feroz cuando lo escucho, yo me encogi en mi sitio pero obligue a mis piernas a moverse, las sentia como de cemento, mis pies clavados al suelo y mi estomago golpeando con fuerza, vomitaria en cualquier momento, seguimos a la mujer fuera de ahi, al primer edicifio al que aquel chico extraño rodeaba para perderse, mientras caminabamos ella me murmuro algo
-no seas tonta-con paso desafiante ella entro a la pequeña habitacion antes que yo, bueno no era tan pequeña, era una biblioteca de proporciones normales, habia sillas de plastico en un esquina, nos dijeron que esperaramos y la mujer salio cerrando la puerta a sus espaldas
-muy bien, tiene que ser ahora-Nadia se levanto y corrio hacia la puerta e inutilmente quiso abrirla, mire como desesperada intentaba darle patadas sin que cediera un poco
-regresa, no es buena idea-dije-volvera en cualquier momento-
-¿y?-gruño ahcia mi-que se joda ¡que se jodan todos ellos!-yo deseaba que se callara y asi no tendria porque morir tan joven o verla a ella morir, pasaron los mismo y nadie venia por nosotras, suponia que asi era con todos y por eso no habian vuelto, per escuchamos ruidos raros fuera, muchas voces, Nadia movio la silla y trepo en ella hasta un macizo librero que llevaba a la unica ventana, sus ojos alarmados me miraron
-¿que? ¿que ocurre?-pregunte poniendome de pie
-estan todos ahi afuera ¿que raro? ¿porque no vienen aqui y... ?-Nadia hizo un sonido espeluznante, un grito contenido-¡dios! que... que estan... ¡oh dios mio!-
-¿que ocurre?-
-¡los estan matando! ¡tenemos que salir de ahi!-me grito, yo solo atine a mirar a todos lados mientras ella saltaba y corria de nuevo a la puerta, la perilla no se movia y comenze a escucha gritos, reconoci varias voces con quienes habia compartido mi encierro y grite,
-¡no no no, alejate de ahi! sabran que seguimos aqui, quizas nos olvidaron ¡apartate!-
-callate ¡mi mejor amiga esta ahi tengo que...!-
-shh shh-pedi desesperada, crei haber oido algo detras de varios libreros
-¡no me digas eso no me digas eso!-
-callate escuche algo venir de aqui-me movi tan rapido como pude y empuje uno de los libreros, varios libros cayeron pesados y ella vio lo que yo, habia una puerta de metal del otro lado, esta no tenia candado, Nadia me ayudo y eso la calmo un poco, empuje la puerta y ambas entramos, la cerre de nuevo y no me percate a donde habiamos entrado, solo queria alejarme de la matanza que acontecia fuera.
-Amelie-me llamo, me sorprendi que supiera mi nombre-mira-
-lo se-masculle con dificultad-¿que es este sitio?-parecia un lugar abandonado tal vez una vieja sala de hospital, todos sucio con la pintura deshaciendose en polvo, los azulejos mugrientos pero la equipacion era totalmente nueva solo pude notar que habia un botiquin, y un estante de metal con bolsas, bolsas con nuestra sangre
-no Amelie, mira-me obligo a girar, casi puedo sentir de nuevo la presion de sus dedos encajandose en mis brazos, lo que habia oido no era mas que un silbido, un hombre atado a una camilla silbando tranquilamente. Nadia respiraba con dificultad, yo entendia menos que era todo esto
-ellos llegaran pronto, tenemos que irnos-ella habia visto antes que yo la puerta del otro lado, de pronto ya estaba ahi tratando de abrirla
-ni lo intentes niña, perderias tu valioso tiempo ¡es tarde! te escucharan oh vamos no llores eso lo hace mas molesto-era cierto Nadia lloraba, yo queria hacerlo pero no podia, lentamente me acerque al hombre y el fijo su atencion en mi-¿quieren salir de aqui? apuesto a que han comenzado ya todo, no podran escapara porque eso vendra aqui tambien, me atraparon como a ustedes, pero yo tengo hambre ¡estoy hambriento! quieren que me seque y me entregue con facilidad, pero no-agito sus manos moviendo las correas-si quieres que esa puerta se abra acercate un poco-
-¿que?-
-¡Amelie hay que irnos!-
-acercate pequeña, te prometo que saldras viva si te acercas, solo un poco-lo prometio, sus ojos oscuros fijos en mi, me parecio que nunca vi un color de ojos asi en alguien, escuche un estruendo, un sonido estremecedor, sude en frio y crei envejecer muchos años ahi dentro, unos cuantos minutos y mi corazon latia como si quisiera salir de mi pecho y correr, justo lo que debia estar haciendo, voces y gritos: nos habian encontrado
-¡Amelie!-chillo Nadia, hice lo que el hombre me pidio, sin pensar en mi familia o lo que nos hacian solo lo hice por sobrevivir, por instinto
-conten la respiracion-me dijo, no tuve tiempo, cuando me incline hacia el, levanto la cabeza y me mordio en el cuello del mismo modo que pense que iba a morir como Jack, sentia que ardia y que me deblitada, el dio un gruñido y escuche algo rasgarse, creia que eso se sentia morir, cuando me solto cai y me golpee la cabeza contra la orilla de la camilla, asi que todo dio vueltas y vi las luces parpadeantes sobre mi, algo me levanto como si no pesara nada, sobre los gritos histericos de Nadia, las voces furiosas y los lamentos, sobre el aterrador sonido de la muerte, escuche al hombre decir
-de acuerdo niña ¡que comience la diversion!-
viernes, 30 de mayo de 2014
Mad World
Publicado por Amy Lee en 11:55
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario