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lunes, 28 de diciembre de 2015

Salvatore Prologo

Todo da vueltas, a pesar de que estoy quieta todo aqui da vueltas.
Y es esa sensacion la unica que me mantiene ahora. Sostengo la venda contra la boca de Seok, apretando con toda la fuerza de la que soy capaz, deteniendo su agresiva reaccion. No me di cuenta de que habia empezado a llorar, a suplicar, pero el no estaba mas aqui, se que el no puede alcanzarme mas, pero ya es tarde. Lo veo en la herida de mi mano izquierda, en la profunda marca de la que mana la sangre, la piel desgarrada, apenas un corte es suficiente y ya lo se. Voy a morir, voy a terminar como ellos.
Amarro la venda detras de su cabeza y sus movimientos freneticos siguen, tratando de escapar a ir por mi incluso si ya me di por muerta el aun tiene esa necesidad
Me dejo caer de espaldas y me arrastro hacia la pared, la mordedura me arde y limpio un poco la sangre para ver las marcas de sus dientes en mi. Paso los dedos por los bordes irregulares y presiono
Su sonrisa me gustaba
Y fueran pocas las ocasiones en que lo vi reir de verdad. Ahora lo miro luciendo tan fuera de si que no puedo compararlo con aquella persona que me salvo. Habiamos sobrevivido demasiado para un simple error
Habiamos sido un grupo grande, ayudandonos los unos a los otros, manteniendonos a salvo en la escuela, luego en aquel refugio, en la tienda de costura de la madre de mi mejor amiga. Lo habiamos perdido uno a uno
Y es extraño que al morir pueda recordar cosas que crei eran simples, conversaciones vagas, planes a futuro, chismes de pasillo y cenas familiares. Recuerdo tambien el sonido que hacia la pala al golpear la tierra, al removerla, recuerdo cada movimiento de Seok al cavar la tumba de su hermana, y yo le observe en silencio hacerlo
Era nuestro improvisado cementerio y temi unirme en cualquier momento, ¿que era aquel temor? ¿que el lo hiciera? ¿que se quedara solo?
Solo un simple temor tan usual, tan humano
Yo no queria morir y sin embargo...
El cuarto de maquinas donde nos encerramos sigue dando vueltas a pesar de que todo esta quieto. Seok ya no trata de escapar, aun gruñe, aun se retuerce y veo la furia turbia en sus ojos inyectados en sangre, sollozo y m recuesto con la mano apretada contra mi pecho, no puedo dejar de verle, no puedo pensar en una despedida
Dijo que debiamos irnos, que la comida se acababa y que tenia un mejor plan, un escape lejos de aqui
Queria sujetar su mano y decir que estariamos bien, pero seria una mentira y el sabia cuando alguien mentia, era un experto en ello. Asi supo cuando ella se infecto
Camine detras suyo despues de dejar el refugio, confiando, porque al final del dia el era el soldado y yo la simple estudiante.
El sabia lo que hacia, siempre tenia un plan
Y me habia salvado cuanto pudo
La vista se me nubla, ya no queda mucho aqui, mi respiración se alenta, apenas puedo hacerlo, abro la boca en busca de aire pero no puedo mas, poco a poco cierro los ojos y espero el fin
Solo que este nunca llega para mi.



















Aiden golpeaba la pala contra la tierra, al removerla hacia un sonido de succion y entonces la tierra remojada caia sobre el no tan profundo agujero que habia comenzado a cavar al inicio de la tarde
Me aferraba al muñeco de felpa mientras le observaba, quieta y callada, el enterraba a su hermana menor, este era el improvisado cementerio local que teniamos en el patio de su casa familiar, ahi a la derecha estaban mis padres, unos metros arriba, la señora de la cafeteria y a su lado el dueño de la pizzeria, dos de mis compañeros de clase descansaban justo en la entrada, y aun hay mas pero no los puedo recordar a todos, eramos muchos y todos nos ocultamos en la casa de campo de los Salvatore, entonces llego Aiden, el segundo hijo, habia terminado con sus misiones en el ejercito y volvia a casa a descansar pero se encontro con este desastre y no le quedo mas que ayudarnos a sobrevivir, su padre fue el primero en morir
Angelika, Aiden y yo eramos los ultimos y ella enfermo mucho antes de que el ultimo adulto muriera, resistio por algo y Aiden tuvo que cortar su cabeza para que no hubiera mas incidentes, la forma en que la tierra quedo expuesta me hacia recordar a mis padres, ahora en su espacio crecia el cesped, hice una pequeña cruz para ellos, no creia que durara mucho tiempo aqui
Aiden se arrodillo en el suelo, sus hombros se sacudieron con violencia y se cubrio los ojos, el muñeco de felpa no era mio, era de Angelika, tenia su sangre seca aun, ella me lo dio unas horas antes de que Aiden le envolviera en una sucia sabana celeste. El dijo que ya no podiamos hacer nada y que debiamos irnos ya que no nos quedaba comida, apenas terminaba el verano, el me pidio que me acercara.
Sus cosas estaban a su lado, mi mochila pesaba mas de lo que yo realmente pensaba, no se que tanto llevaba, ahora no me detenia a pensar mucho en todo este asunto
El me llamo Red por Meredith, porque penso que era unico y gracioso, porque se divertia poniendoles apodos tontos a los demas pero el realmente no reia, jamas en nuestra estancia ahi llegue a verlo, y ahora solo eramos el y yo, porque no habia ya nadie conocido a nuestro alrededor que estuviera en verdad vivo en la forma en que estabamos nosotros
-eso ha sido todo-mascullo, se limpio el rostro y carraspeo, le tendi el muñeco y el lo tomo, solemne, colocandolo en la punta, donde debia estar enterrada la cabeza de su hermana pero ahora esta estaba separada de su cuerpo, porque habia sucedido todo muy deprisa y Aiden se quedo sin opciones, como un soldado, tuvo que actuar bajo la emergencia y salvarme, aunque eso significaba perderla a ella-¿estas lista?-
-eso creo ¿no has olvidado nada?-
-¿y tu?-negue con la cabeza, ambos miramos a la casa, ahi solo quedaban retazos de humanidad, nada util a lo que debiamos aferrarnos
Habian visto pasar lo meses importantes, casi medio año desde que empezo, medio año para prepararme para este momento, para abandonarlo todo, para encontrar una salida invisible
Queria sujetar la mano de Aiden y decir que estariamos bien, pero seria una mentira y el sabe cuando alguien miente, es experto en eso, asi supo que Angelika estaba enferma, porque le mintio diciendole que se sentia bien y el aprovecho la mentira para creer una vez mas que no lo iba a perder todo
Estaba muerta, cubierta por esa sabana celeste, enterrada en la tierra pegajosa, con su bonito vestido roto de verano rosa, en el terreno que habiamos pensando que podri ser sagrado rodeada ya de su amorosa familia, nos levantamos y camine detras de Aiden fuera de nuestro cementerio local, dejando a todos detras y siguiendo un nuevo rastro que daba esperanza. A pasos lentos continue con un camino que Aiden me trazaba, el era un Salvatore, era confiable, Aiden sabia que hacer.

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