Kaida se aferro a su bolso mientras la fila se acortaba sentia. Habia pasado noches enteras pensando en si esa seria la decision correcta y ahora que se encontraba en ese punto solo queria dar marcha atras y volver a su casa de nuevo, esconderse entre las sabanas y cerrar los ojos para prepararse para otro dia y nunca mas pensar en eso otra vez- Algo dentro suyo le impidio moverse en vez de eso ella apreto mas el bolso contra su pecho cuando solo quedaban dos personas para entrar
Habia estado haciendo fila durante casi dos horas en una cola larguisima con toda clase de personas de todas las edades, todas buscaban lo mismo
Aquella casa habia sido el alivio del pueblo desde que habia abierto sus puertas. pero nadie nunca hablaba de lo que pasaba ahi dentro, decian que era algo tan espiritual que no podian describirlo, era algo que tenias que vivirlo por ti mismo
Kaida Somerhalder solo habia escuchado buenas reseñas del lugar que aliviaba tu estres, tus dolores, te hacian sentir como nuevo, los angeles te cuidaban ahi dentro, habian dicho los rumores. Y ella lo necesitaba con urgencia
Despues de tanta presion de parte de su familia, de su trabajo tan demandante, la gota que habia derramado el vaso habia sido cuando su novio de años la habia dejado de un dia para otro con la excusa de que le estaba limitando en sus metas. Sus amigas le habian informado que lo habian visto ese fin de semana entrando a uno de los pequeños moteles que habia por ahi de la mano de una mujer algo mayor que el. Kaida lo supo unos dias antes de que eso pasara pero no pudo hacer nada mas que aceptar la situacion y dejarlo ir, tenia el orgullo por los suelos y no habia tenido algun tipo de descanso en su trabajo, pensando que quiza el podria comprenderla mejor solo resulto que la habia estado engañando durante un buen rato
Que burla
Habia llorado suficiente por el y una relacion tirada a la basura, tenia que seguir adelante, pero olvidar el estres era dificil, su ansiedad se volvia peor cada dia y sabia que tenia que relajarse o acabaria en urgencias. Entonces una de sus mejores amigas habia sugerido aquel lugar
La casa Krause habia abierto sus puertas hacia varios años y fue toda una sensacion, su hermana y sus escandalosas amigas habian hecho lo posible por hacer una cita y entrar pero jamas tuvieron suerte, a traves de los años habian sido extrañamente rechazadas y por eso mismo Kaida penso que no valia la pena intentarlo, hasta que, claro, no tuvo opcion, y Jolene le habia casi obligado por la fuerza a hacer esa llamada. Una voz masculina le habia respondido al tercer timbre y ella no supo bien que hacer, todo fue tan deprisa que su mente no recuerda con claridad sus palabras, anoto la hora, el numero del turno y la direccion que ya era un hecho conocido por todos y colgo la llamada sin saber como despedirse, con un tembloroso "gracias" Kaida ya se estaba arrepintiendo de todo eso
Sus amigas la habian dejado en la fila mientras ellas iban directo al centro comercial que habia a las afueras, ella se quedo ahi tiritando, nerviosa y con la mente a mil pensando en que le esperaba ahi dentro totalmente sola. Las reglas eran claras y la cita era solo para ella
Ya no quedaba nadie frente a ella, asi que dio un paso luego otro sin mucha decision y tomo aire para acercarse al hombre que la esperaba en la entrada, le indico su numero y sin mirarle a los ojos ni nada estiro la mano para que le colocara una pulsera, el hombre hablo monotonamente sobre las reglas a seguir, adelante habria alguien que le ayudaria si era su primer vez, ella asintio y se adentor en la gran casa. Era diferente a todo lo que habia visto antes, de grandes arcos y adornos dorados colgando del techo, mascaras en las paredes y una alfombra roja adornando el suelo, entonces de uno de los pasillos de su derecha salio un hombre que le llamo por su nombre
Espantada alzo la vista, con sus manos aun apretando el bolso de pronto perdio el agarre y esta cayo al piso, el hombre se agacho y despidio tomo su mochila
-tu... eres... tu yo ah...-sonrio, Kaida tomo la bolsa deprisa y el dio un paso mas cerca suyo, rodeandola mientras recitaba el discurso de su familia
-Los angeles estan dispuestos a darte lo justo, si lo pides correctamente, aqui tus preocupaciones desapareceran
En el primer piso estan los querubines
En el segundo los angeles vaqueros
Y el tercero los angeles demandantes, es el mejor de todos pero con cuidado, no les gustan los juegos si tu no sabes perder
Sus tratos son para cumplirse, sus reglas no deben romperse, en la casa de los Krause los milagros pueden ocurrir-.

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