¿Porque confiaste en el? fue lo primero que me preguntaron, ¿porque una niña pequeña confia en un perfecto extraño? supongo que tenian razon ellos que estaban mas familiarizados con las historias terribles que se escriben todos los dias ¿porque un hombre desconocido ayuda a una niña vulnerable? se cuestionaban una y otra vez, yo misma pensaba que el me haria daño pero algo en el fondo me sentia atraia hacia el, en el momento en que le vi atado y me insto a acercarme, nadie me puso un arma en la cabeza y me dijo que le siguiera, nadie lo hizo, nadie me amenazo, tan solo continue a su lado como una especie de salvacion que el solo podia darme.
Asi que continuando, ellos permanecen callados y me escuchan atentos, sin que se les escape un solo detalle de mis palabras.
Caminamos un largo trecho antes de que yo dejara de sorber mis lagrimas y gimotear por mi familia pero el solo siseaba que era suficiente y avanzaba mas rapido como si quisiera dejarme atras, una advertencia de que debiamos seguir y seguir sin parar, que no le importaria entonces si me atrapaban, eso fue antes de que vieramos un monton de gente avanzando por la ciudad, quiero decir, eran demasiados, miles de familias quizas, grupos de desconocidos unidos por la tragedia, policias dando indicaciones, miembros del ejercito, gente llorando, toda esa clase de caos que ves en las peliculas de accion. Solo que aqui no habia ningun heroe dispuesto a sacrificarse y salvarlos a todos.
Todos tenian esa expresion de confusion e incredulidad preguntandose que estaba pasando, oi hablar sobre ataques terroristas, golpes de estado, anarquistas, accidentes, nada comparado con lo que habia visto y ellos no tenian idea pero los evacuaban.
-ven, rapido-me ordeno Jonathan, casi le pierdo entre la multitud, pero el se giro impaciente y con un gruñido me tomo del brazo y me guio como antes habia hecho, el se abrio paso entre todos, empujandolos y ganandose miradas de desprecio. Pero el no se detuvo, escuchaba sobre el ruido su respiracion erratica, murmurando entre dientes algo, ¿que era? ¡ah si! un rezo.
Porque antes de que me diera cuenta alguien grito, no era un grito normal, lo habia escuchado antes, algo chirriante y pesado, dolorosamente terrible acercandose velozmente, alguien muriendo con rapidez, y uno mas y el panico cundio, vi la cosa, alzarse orgullosa a unos pasos de la comisaria, saliendo de la nada y gritando como poseso, helando mi sangre, haciendo desaparecer el color del rostro de Jonathan. El se quedo quieto, un segundo, recuerdo haber pensado que estabamos perdidos, todos se arremolinaron corriendo como cucarachas atrapadas, rodeandonos porque no nos moviamos, jale su mano, le pedi que huyeramos y el practicamente no estaba ahi, veia sus ojos, su mano conscientemente apretada con la mia, pero el no estaba ahi. Eso alzo una garra y dio un zarpazo sobre el puente que cruzaba por encima de nosotros, una parte del concreto nos cayo encima, a unos pasos y grite asustada, entonces esa cosa se entretuvo con los que estaban mas cerca, alimentandose de sus vidas, y Jonathan reacciono, me alzo en sus brazos y me echo sobre su hombro, como niña pequeña sin que pesara lo suficiente para cansarlo el se echo a correr, y podia ver como mataba a todas esas personas y todos esos gritos a mi alrededor me hicieron sentirme enferma, dio vuelta por una avenida cubierta de coches atrapados en el trafico
-¡ahi!-grite sobre aqul ruido infernal-¡entra ahi por favor, por favor, por favor!-me gire, era un cine, al lado una cafeteria de la que salian extendosos grupos de personas, entonces de entre todos ellos como un chispazo. La cabellera ondeante y oscura, la mueca feroz, los ojos en llamas: era Nadia entrando seguida de cuatro chicos mas, entrando apresurados por el cine, Jonathan paro en seco y al ver lo que yo veia fue directo hacia alli, se deslizo al interior y cerro la puerta tras de nosotros con un pequeño golpe, no hubo mas que un click tan bajo y me bajo, cuando mis pies tocaron el suelo me senti de pronto rara, como si hubiera pasado demasiado tiempo sin que yo misma caminara por mi cuenta
-bonito sitio-silbo Jonathan, una sonria sardonica se curvo en su cara
-mi familia y yo veniamos aqui seguido-me parecio tonto decirlo pero se habia sentido como una necesidad, como recordarme a mi misma que aun me quedaba familia en alguna parte. Jonathan contemplo las pegatinas de personajes curiosos y coloridos, al fondo el area de juegos de niños, mesas del restaurante de un tono amarillo, paredes rojas, todo en la oscuridad no podia reconocer muy bien que era que, entonces se acerco a mi se agacho hasta mi altura y me miro, paso la mano por mi mejilla, me recordo del modo en que Samuel lo hacia conmigo y me decia sonriendo " eres tan linda Amelie, mi niña pequeña" y yo me enfurruñaba porque no era pequeña, no era una niña, el me gustaba ¡por dios! pero era mayor, tenia novia una vida y yo solo era la sobrina favorita de su mejor amiga, su novia, mi tia predilecta, quien ahora estaba muerta, pero Jonathan no me hizo sentir asi, me senti ligera y asustada, eso me hizo dejar de pensar que podia morir en cualquier momento porque yo estaba a su lado
-hare que vivas-me dijo en un susurro-¡pobrecita! hare que sobrevivas, de mi cuenta corre que tu salgas de aqui, confia-mascullo-pero ahora... no te muevas-
-¿que?-aparto la mano de mi cara e hizo el ademan de que guardara silencio
-hay alguien mirando-eso basto para hacerme reaccionar de aquel momento confuso, me encogi contra la pared, esperando algo, no se que pero solo esperando, lista para salir huyendo, creo que en este punto habia olvidado a quienes habia visto entrar
-¡la niñita gruñona! ¡sal de donde quiera que estes! no me he olvidado de ti-aprendi que a Jonathan le gustaba agregar drama a cualquier situacion, algo salio volando de una esquina oscura, cerca de la piscina de pelotas, una pesada charola que le dio justo en la cabeza y le derribo, me tomo dos segundos darme cuenta de que fue a proposito
-¡alejate de ella monstruo!-siseo la furiosa voz de la chica ruda que se habia acobardado en nuestros ultimos momentos en Sour Grape, Jonathan tirado en el suelo no daba señales de vida, vi a Nadia, detras de ella a una chica alta y nerviosa (otra del pequeño grupo que habia querido huir) el chico rubio, un niño de 12 años de largo cabello castaño que me miraba con disgusto, y lo que me sorprendio fue ver a una mujer joven que habia visto de secretaria cuando entre, nunca le habia prestado atencion, se habia encogido ante nuestra llegada a la escuela, supuse que era porque sabria lo que nos esperaba.
-¡maldito demonio!-gruño otra voz uniendose a Nadia, la chica nerviosa-¡maldito seas, tu ocasionaste todo esto!-mire a Nadia, ella les habia contado cosas erroneas, sin Jonathan ninguna habria vivido hasta ese momento, vi a la mujer levantar algo realmente pesado y alzarlo por encima de su cabeza, sus delgados brazos con sangre seca, un trozo de techo o algo parecido y se acerco hacia Jonathan
-¡no lo hagas!-grite y me arroje sobre Jonathan a pesar de que sabia que estaba fingiendo, ella se detuvo con una mueca furiosa
-apartate-me ordeno, mas me aferre a el, entonces abrio un ojo mirando divertido la escena, senti su pecho vibrar ante su risa debajo de mis manos, el se levanto casi como robot y me aparto gentilmente
-hazlo muñeca, mira lo que ocurre-podia escuchar fuera los alaridos entre disparos potentes y ese chirrido espeluznante lo que casi se confundio con el grito de guerra de la mujer que dejo caer con toda su fuerza el pedazo de concreto, su arma mas proxima, eso no borro la sonrisa de Jonathan-¡exacto!-de un salto se levanto tomando a la mujer de la muñeca y sacudiendola, crei que iba a romperle el barzo luego la empujo y ella aterrada comenzo a gritar lo que desato el caos y todos corrieron lejos de nosotros, Nadia maldiciendo en voz muy alta
-¡callate va a encontrarnos!-le dije atemorizada-estamos muertos si nos encuentra, Nadia, escuchame ¡Nadia!-pero ella seguia en su plan estupido de gritar como enloquecida mas fuerte que los demas, Jonathan no estaba haciendo nada, dio un par de aplausos admirando lo tontos que lucian todos, yo poniendo trabas en la puerta para que asi nadie pudiera entrar y asesinarnos a todos y podia sentir que el tiempo se acababa si no haciamos algo. Y Jonathan actuo antes de que yo pudiera contemplar esa posibilidad. Una de las mesas salio volando e hizo un ruido espantoso que los hizo callar
-si no quieres que esa cosa que viste hace unas horas te encuentre, tu y tus nuevos amiguitos deberan callarse la puta boca y esconderse arriba ¿comprendes?-miro a Nadia, esta asintio con la cabeza visiblemente perturbada, obligo al niño pequeño a moverse y los demas obedientes le siguieron al piso de arriba, eran dos tramos de escaleras, habia una especie de laberinto para llegar con muros de pasamanos altos arriba era una zona aun mas comoda y familiar. Lo recuerdo
-¿Jonathan que pasa si viene?-gemi asustada
-shh shh no lo hara-me calmo, su voz convertida en un susurro tranquilizador que solo podia oir yo-ve con ellos-y a pesar de todo lo hice, a medias, cuando estaba en el descanso, la mujer se habia quedado congelada ahi
-no pequeña zorra tu no escaparas de mi-todo grito de auxilio fue silenciado antes de que abandonara su garganta, Jonathan le partio el cuello con un golpe certero pero yo vi su hueso sobresalir de su piel, subi al oir sonidos de succion, llegue jadeando al segundo piso donde todos ellos discutian en voz baja, me miraron y se callaron
-pense que estabas muerta-Nadia corrio hacia mi y me abrazo, no pude corresponderle, senti los brazos pesados para intentarlo-todo era un desastre, todos gritaban y eso... eso les mataba con facilidad-
-encontraste a...-nego con la cabeza-lo siento-
-da igual, todos corrian hacia los sitios que conocian pero habia mas puertas, todas cerradas, tuvimos suerte, la señorita Hickman nos salvo-y no queria decirle que la señorita Hickman no subiria aqui con nosotros-¿ese hombre que hace aqui?-
-el fue quien me salvo-
-te mordio Amelie-
-lo se, lo se-
-ibas a morir como Jack-
-no-mi voz se quebro, yo tambien habia pensado lo mismo-el realmente me salvo-no queria romper a llorar y trate de no verme destruida mientras pensaba en mi padre muerto-creeme Nadia pero porfavor no le provoques, no se si has visto como esta todo haya afuera pero... Nadia, no quieres hacerlo-
-yo...-un gruñido nos callo, me gire y vi a Jonathan, la camiseta manchada de sangre fresca que no paso desapercibida, se dejo caer sobre un asiento acolchado en cuero rojo y nos pidio que guardaramos silencio y que nos ocultaramos, le vi echar la cabeza hacia atras y cerrar los ojos, el sonreia.
martes, 10 de junio de 2014
Mad World
Publicado por Amy Lee en 20:29
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario