Una mujer ha entrado al cuarto de interrogatorio, me he quedado callada pero con una calida sonrisa me anima a seguir, el hombre que me escuchaba se quedo palido al oirme decir como Jonathan habia matado a esa mujer y que yo no dijera nada hasta entonces, era como que el comienzo creo que no comprendio tampoco que el habia matado a ese grupo de locos fanaticos antes o quizas si pero esto le sorprendio mas, aunque nada podria sorprenderle, podia ser simplemente en que estaba yo tranquila contandoselo. Sucede que solo habian pasado tres horas del primer ataque en la escuela y ahora los policias de la ciudad intentaban mantener a raya al monstruo que se hacia mayor y mas hambriento, fue cuando encerrados en ese sitio llearon fuerzas especiales, primero debiamos mantenernos callados pero el suelo retumbaba, los juegos se balanceaban sobre nuestras cabezas y escuchamos cada golpe como si fuera el ultimo, el que nos diera aviso de que estaba viniendose todo abajo, los cuatro ocultos agazapados debajo de una mesa, las luces tintinearon y de pronto de apagaron, parecia que se alejaban, intente salir pero Nadia se aferro a mi mano y lo evito. Le mire molesta pero ella era mayor que yo y mas terca, vi de nuevo a nuestro pequeño grupo, el niño estaba llorando, la chica nerviosa estaba en una incomoda posicion por sus largos miembros y el chico rubio estaba mas calmado de lo que uno podia suponer, Nadia me susurro sus nombres entre sacudidas y explosiones en calles que estaban alrededor, el niño se llamaba Robin, la chica Lauren y el rubio Morgan. Fue cuando Jonathan volvio a hablar despues de pasar treinta minutos en un funebre silencio, algo cayo sobre la mesa y el establecimiento se bamboleo
-no llevare a un grupo de niñitos gritones, Amelie, el trato es contigo no con ellos, vayan al este ahi no se dirigira, nosotros lo haremos pero no con ustedes, hay un campamento base ahi pidan ayuda, o sigan al resto como antes-
-¿donde esta la señorita Hickman?-pregunto Nadia desafiante, su voz por encima de las detonaciones, rogaba por dentro que se quedara callada pero una parte de mi no queria dejarlos, el no le respondio solo lanzo una carcajada-¿donde esta la señorita Hickman? ¡que le hiciste a la señorita Hickman!-en este punto comenzo a chillar, escapo de la mesa y de mi y se echo encima de Jonathan golpeandolo con los puños cerrados en el pecho, lanzado patadas ciegas, me levante a pesar de su mirada de advertencia pero el no hacia nada por detenerla y mientras chillaba y golpeaba como poseida yo intente quitarsela pero me dio un codazo en la cara que me hizo caer de espaldas, con las manos en la boca vi a Jonathan
-jodete niña idiota-siseo entre dientes al aventarla contra el asiento hasta el fondo, Nadia gimio adolorida y Jonathan me levanto en sus brazos, corrio escaleras abajo siendo prseguido por el resto Nadia al fondo me gritaba a mi, cosas horribles que no puedo repetir pero que resuenan en el fondo de mi mente.
Tomo impulso y tomandose del muro que dividia a las escaleras se tiro al vacio, salimos en menos de diez segundos y nos encontrabamos en la calle destruida donde aun podia oler el humo despedido de las armas de los militares, ellos se habian ido, todos se habian ido pero mas adelante sabriamos que el caos iniciaba, las primeras 24 horas de terror que nos esperaban ansiosas. Entramos en el centro de la ciudad, no sabia que estabamos en el este pero el facil pudo haberme mentido, me bajo y yo mire mis manos ensangrentadas, mi boca sabia a metal y a sal, Jonathan miraba con horror y sentia mi nariz palpitar dolorosamente, un calor me recorrio la barbilla y vi casi un rio de sangre recorrer mi rostro a traves de un reflejo de un aparador, Jonathan me tomo la mano y me llevo corriendo de un lado a otro, adelante habia decenas de personas llendo de un lado a otro al principio no lo note pero todos estaban histericos, Jonathan empujo a unos cuantos en nuestra carrera, vi el enorme centro comercial siendo saqueado y fue cuando nos internamos dentro de un monton de gente arrebatandose las cosas, peleando verdaderamente por cualquier cosa. Nunca habia visto algo asi, Jonathan se dirigio a la farmacia y me alzo para subir la barra y me deslize con torpeza hasta el suelo, el salto y me llevo hacia el fondo, en busca de lo que sea, aquella parte tampoco estaba excenta y los estantes estaban casi vacios.
Este era el razonamiento, ver tu ciudad bajo ataque y lo primero que piensas es en ir a saquear todo lo que puedas aun si lo necesitas o no. Y eso pestaban haciendo muchos en esos momentos, la seccion de electronica estaba vacia en su totalidad, ropa por todas partes, alguien habia tirado dos estantes y derramado limpiador de todos colores haciendo un chiquero. Jonathan me curo e hizo parar la sangre, no podia respirar con los tapones metidos en mi nariz, pero el dijo que era necesario, mas bien era porque no queria oler mas mi sangre a pesar de que habia mas heridos a mi alrededor yo le alteraba de sobremanera. Me mire en el espejo roto del probador de niñas un rato despues examinando mis heridas, aun estaba bastante sorprendida haber sido golpeada, que los hubieramos abandonado y que yo todavia siguiera con Jonathan.
Habia ido a buscar comida pero conociendo sus metodos no queria ver que podia hacerles a esas pobres personas, asi que me quede ahi, esperando casi diez minutos sin ninguna señal de el. Me quite la gasa ensangrentada, al menos eso habia parado pero aun me dolia y comenzaba a tornarse morada, bien, no importa, supongo que me lo merecia.
Jonathan no habia vuelto porque habia causado una revuelta siendo arrastrado fuera del edificio asi que cuando sali y no le vi por ningun lado segui los gritos que pedian que pararan, Jonathan fuera contra un monton, ninguno podia hacerle frente
-¡Jonathan detente!-grite pero mi voz se perdio entre otras tantas, entonces pasaron dos cosas que me hicieron contener la respiracion, entre los hombres que peleaban contra el reconoci a uno, cabello color miel despeinado, sus ojos oscuros encendidos de ira, la ropa sucia y ensangrentada, se sostenia el brazo que tenia un gran corte como garras y sangraba, el no me vio pero yo a el si. Jonathan lucia tan malvado asi, golpe tras golpe y peranecia quieto con una odiosa sonrisa en su cara que ningun puñetazo podia borrar, cuando se defendia los lastimaba en serio, me pareco que lucia como un gato jugando con sus presas, solo divirtiendose antes de comerlos. Me aterre. Le habia visto hacerlo antes y no iba a dejarlo hacer lo mismo a Samuel, asi que corri hacia ellos y le empuje
-¡cual es tu problema! Jonathan ya basta-y el me miro, su sonrisa en una mueca de confusion, supongo que no me esperaba
-¿Amelie? ¡oh dios Amelie!-a Samuel le tomo un segundo llegar a mi y alzarme en sus fuertes brazos y protegerme de todos, le correspondi hasta que no pude mas, comenze a hablar de prisa, preguntando por el resto de ellos pero no me respondio, comenze a desesperarme, a mi lado alguien cayo al suelo con un golpe sonoro. Al girarme vi a Jonathan en el suelo, su estomago estaba abierto, una marea roja emergiendo de el. Jonathan mirando al cielo en busca de aire y de mi.
domingo, 15 de junio de 2014
Mad World
Publicado por Amy Lee en 13:51
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