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domingo, 6 de julio de 2014

Mad World

Desde que me encontraron ellos me tienen aqui, estoy algo cansada y solo vi unos instantes a mi madre pero ellos me siguen reteniendo, el oficial obeso que habia estado escuchando todo inicialmente se seca la frente con un pañuelo sucio cada minuto, parece nervioso mientras me acerco al final de la historia.
-bienvenido de nuevo-Jonathan solto una risita como si todo este asunto le divirtiera de sobremanera, estaba ya atardeciendo cuando seguimos a Miranda dentro, yo... por supuesto que intente hablarle pero ella no era ella realmente, fue como si ese dia de la llamada todo hubiera comenzado, Miranda no me miraba como siempre, sus ojos estaban nublados y tenia una fea cicatriz en el cuello como si la hubieran cortado y austeramente la hubieran curado, algo en Miranda me hacia desconfiar incluso de Jonathan, me acobarde cuando cruzamos las puertas de Sour Grapes y quizas fue mi imaginacion pero con aquella luz mortecina todo adquiria otra perspectiva, recuerdo mis noches aqui y no sentia el miedo que en esos momentos, quizas porque no podiamos ver por las ventanas y estaba rodeada de chicos de mi edad con mi mismo temor, todos en una eterna duermevela e incluso hubo quienes se turnaban para vigilar, claro que la puerta nunca se abria hasta la mañana siguiente aun asi el temor habia seguido latente, juro que esto era distinto porque a pesar de que antes tenia su aspecto funebre y parecia haber sido abandonado por mucho tiempo ahora tenia un toque que no tenia la primer vez, habia sangre por todas partes, manchando el suelo y las paredes charcos enormes y rastros con huellas que se desvanecian. Me tambalee a espaldas de Jonathan y quise volver sobre mis pasos pero fue imposible, las rejas se estaban cerrando con fuerza y chillando por lo viejas que eran, el hombre que sse habia portado amistoso con nosotros junto con alguien mas estaba cerrandola, me tomo mas de lo esperado darme cuenta de que aquel hombre debia estar muerto pero no lo estaba y me miro con esos ojos nebulosos y extraños, la piel tenia un tono verdoso palido. Entonces me fije en quien estaba a su lado, era Jack, el chico que habian asesinado el primer dia de nuestra estadia. Me congele en el acto, Jonathan se giro hacia mi y el mismo parecia sorprendido de verlo ahi,
-llego su turno, llego su turno, hemos estado esperando, llego su turno-escucho decir a Miranda que no era ella realmente y me pregunte cuando habia perdido a mi amiga. Jonathan miro de un lado a otro como analizando la situacion, yo estaba mentalmente mal ¿como era posible que un tipo muerto estuviera andando de nuevo aqui? ¿como alguien a quien habia visto morir, alguien que se hubiera desangrando frente a nosotros? tal vez... tal vez en realidad no murio y ahora... ¿pero que ocurria?
-me atrapaste-dijo Jonathan con una sonrisita, me llamo con un ademan y me acerque a el mecanicamente, senti su pesada mano en mi hombro que me guio hacia la plaza civica donde se habia llevado a cabo todo, no estaba preparada en absoluto, fue como recibir un puñetazo en el rostro y senti al instante la bilis subir por mi garganta, temble al ver los cuerpos despedazados en el suelo, chorros de sangre inundando el suelo pintando todo de carmesi, desea correr hacia donde fuera apartar mis ojos de esa horrible escena, hacer algo. Nada.
Me quede solo quieta y muda.
-¿a donde se supone que nos llevaran?-
-debe acabarlos, a todos, a todos los que escaparon, no faltan muchos, debe acabarlos-repitio Miranda, entendia poco de lo que decia porque sonaba lejana y lenta, pero Jonathan me habia sacado de ahi porque la cosa nos iba a matar a todos los que estuvimos en el ritual.
Todos esos niños que no lograron irse, muertos, torsos, brazos, cabezas piernas, no podia mas... no iba a resistir mucho mas.
-¿es alguna especie de... trampa?-inquirio Jonathan, sonando tan casual como si estuviera hablando del clima-porque si esperas terminar tu ritaul de mierda supongo que necesitas a todos los que mantuiste aqui encerrados muertos ¿verdad?-el hombre ladeo la cabeza y avanzo hacia nosotros con la mirada fija en Jonathan-corre-me susurro el, tan bajo que facil pudo haber sido imaginaciones mias, el me giro indicandome que direccion seguir mientras Jonathan saltaba encima de aquel hombre yo solo corri sin saber a donde dirigirme, me meti en el segundo edificio y subi corriendo las escaleras sin importarme si tropezaba o alguien me seguia porque no escuchaba mas haya del golpeteo de mis pies contra el concreto y mi corazon latiendo desbocado, yo nunca habia ido ahi porque lo teniamos prohibido ir con los demas estudiantes asi que todo esto era nuevo para mi, intente abrir las primeras dos puertas que encontre a la vista del segundo piso, los tres edificios tenian tres plantas dos de ellos estaban conectados y el tercero estaba al final siguiendo un ancho camino que salia de la plaza civica, solo que yo no sabia que esperar si subia y ellos me acorralaban y no tenia despues por donde bajar, ninguna de la dos puertas abrio asi que me volvi y segui corriendo por las escaleras, uno de los salones tenia la puerta entrebaierta asi que entre y mire en todas direcciones, esto no lucia como nuestro salon habia solo un escritorio y un librero vacio, cerre la puerta con cuidado, me oculte debajo del escritorio, busque con la mirada algo que me sirviera de arma pero habia solo polvo y suciedad, me mantuve quieta controlando el temblor de mis manos me alivio saber que no habia nadie tras de mi pero no habia pasado mucho tiempo cuando la quietud fue interrumpida, podia oir claramente la voz de Jonathan,
-¡la niña gruñona, la niña gruñona, sabia que volveria!-y escuche a Nadia maldecir, me pue de pie y camine hacia la puerta, la entreabri y pude verla a ella, a la chica nerviosa, al niño y al chico rubio que embelesado miraba a su alrededor como si hubiera vuelto a casa despues de un largo y agotador viaje, todos eran arrastrados hacia el centro, Jonathana no estaba ahi pero podia escuchar su voz, Nadia se giro bruscamente y golpeo con la cabeza a Jack que era quien le sostenia, el se tambalaeo hacia atras y le dio tiempo para correr, conte siete de ellos, el hombre que nos recibio, Miranda, Jack, la mujer del feo vestido de colores, una mujer vestida de enfermera, y dos hombres mas, tan grandes como Jonathan pero como feas cicatrices surcando sus rostros, en aquellos momentos solo podia ver a uno sostener a la chica nerviosa, el otro abrio la puerta que yo sostenia, hille horrorizada al tiempo que me echaba hacia tras impidiendo que me alcanzara, se adentro a la habitacion con pasos torpes yo comenzo a huir en circulos luego me coloque detras del escritorio asi el tuo que rodearlo y yo pude hacerlo tonto y salir, cerre la puerta sin que eso me ayudara a detenerlo mucho tiempo, comenze una carrera hacia la escalera que me llevaria al tercer piso, no entendia la distribucion del edificio pero queria creer que iba por los lugares correctos mientras a mis espaldas escuchaba a la perfeccion las inexplicables risotadas de Jonathan y los canticos de esas personas a las que parecian unirseles cientos de voces mas, debian parar ¡debian parar!.
-Amelie ¡Amelie por aqui!-era Nadia, pero no podia verla, no habia encontrado la salida hacia el siguiente edificio, estaba tan asustada oficial, podia sentir las pisadas de aquel hombre detras de mi, me di la vuelta y entre en la ultima puerta, estaba llena de viejos pupitres apilados al fondo cubriendo una puerta habia el espacio suficiente para abrirla era como si alguien hubiera amontonado todo a su alrededor dejandome esa via de escape
-pequeña zorra deberias saberlo ¡deberias saber que no hay escape! ¡no lo hay! ¡te encontre!-me arroje al suelo y me arrastre por el piso polvoriento siguiendo un camino de sangre seca, me golpee con una de las patas oxidadas y pense que todo me caeria encima porque escuche un sonido atronador justo cuando llegue al otro lado, el hombre se habria paso quitandolo todo lo que podia, lanzandolo contra las paredes gire la perilla, esta estaba como pegada sin mucho uso y yo quise gritar por eso, tome aire y la gire con violencia, me lastime dos dedos aun tengo esas lineas rojas y la uña rota por ello pero al fin estaba del otro lado, esto solo me llevo a las terrazas que daban al otro edificio, sin nnguna escalera proxima
-¡Amelie joder por aqui!-Nadia estaba ahi, en el segundo piso agitando los brazos para llamar mi atencion, estaba tan lejos... yo solo queria que terminara todo, camine con pasos inseguros para tener una mejor vista. Me incline sobre el barandal y pense rapidamente mis opciones con la puerta sacudiendose detras mio-¡salta!-retrocedi unos pasos la puerta de golpe, el hombro corrio hacia mi y yo tome impulso, contuve la respiracion y salte.

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