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lunes, 17 de diciembre de 2012

The anarchy of broken iris


No intentes perseguir al conejo blanco, Alicia, si sabes como todo terminara
-Ese proyecto de historia es demasiado aburrido, investigar sobre cosas que ya pasaron no nos hara cambiar nada, llevo casi toda mi vida estudiando historia y nada en absoluto ha cambiado!-
-si, pero imagina que no lo hicieramos, se pasaria toda la hora quitandose y poniendose los lentes regañandonos sobre nuestra irresponsabilidad-caminabamos a nuestras casa como siempre, un viernes por la tarde cuando todo el alboroto por el fin de semana fuera superado por la realidad de las tareas
-viejos y necios profesores-suspiro y nego con la cabeza, Miranda era mi mejor amiga desde siempre, y aunque no estuvieramos en todas las calses juantas , nos las arreglabamos para platicar como antes (aunque a veces terminaramos castigadas)-bueno por lo menos, tenemos tiempo para terminarlo, odio esta epoca  a todos siempre se les ocurre encargar mas trabajos-
-¿trabajos? ¡trabajos!-grite deteneiendome, ella me miro con cara de "que rayos te pasa"-olvide que tengo que ir a trabajar!-
-vamos, al señor Lewis no creo que le importe si llegas un poquito tarde-
-entonces...debo correr-
-si, debes correr-me aseguro de manera filosofica y en menos de un segundo saali corriendo a la libreria, ella se despidio de mi  agite mi mano a para que viera no que me olvidaba de ella, la escuche reir y aumente el ritmo para llegar por lo menos con un elegante retraso, iba en direccion  del viento por lo que el cabello me golpeaba en el rostro y no podia ver bien, la mochila se resbalo de mi hombro y a duras penas logre sujetarla,, di la vuelta y rodee el edificio donde estaba instalada, era un gran caseron de estilo del siglo 19, la construccion mas antigua en la ciudad que podia presumir estar entera y en perfectas condiciones, en otras ocasiones podia quedarme a admirara su fachada pero ahora llevaba mucha prisa, cuando di la vuelta por donde estaba la entrda anote que el bullicio de la ciudad habia sido remplazado por el vaaiven del viento y el cielo antes claro estaba oscurecido por densas nubes, me detuve esquivando los arbustos  agitada con el cabello hecho un lio . Quise darme de topes contra la pared al ver que hoy iba a cerrar temprano  por asuntos  familiares, el enorme letrero e me confirmo mi estupidez, parecia que las puertas las ventanas y el resto del edifico se burlaba de mi,  resignada, me colge la mochila nuevamente y aparet el cabello de mi cara, no se porque, levante los ojos hacia la escalera que daba a la entrada, el corazon se me paralizo por unos instantes y olvide como se debia respirar.
Habia un muchacho algo mayor que yo sentado en lso primeros tres escalones, traia puesta una chaqueta negra y una camisa gris, un crucifijo colgaba de su cuello, llevaba jeans y tenis parecidos a los mios en color negro, puede que si hubiera una multitud a su alrededor destacaria del resto, era tan tremendamente lindo, no, mas que eso, tenia una inhumana belleza, sus ojos eran color esmeralda, un color que en esos momentos me parecia infinitamente maravilloso, si no fuera por el hecho de que respiraba tan tranquilamente lo hubiera confundido con una estatua de marmol, pero habia algo en el que hacia que no pudiera apartar la vista, algo extraño lo rodeaba, podia sentirlo, levanto la vista y me miro, parecieron eternos esos segundos, se inclino hacia delante y me observo como si me conociera, vi que se comenzaba a levantar y mire aterrada a los lados, no habia nadie detras, y los pocos transeúntes iban del otro lado de la acera, mi cerebro recorodo como moverme y me movi tan despacio que crei que algo malo sucederia, en cambio, el se detuvo y sonrio de lado tomando el camino por donde habia venido yo, no me detuve a verlo y comenze a correr directo a mi casa, estaba de alguna manera atemorizada aunque no entendia bien porque, esquivaba a la gente como si me persiguieran, cuando iba a medio camino note que un gato de color negro sin una oreja cruzaba frente mio con calma, traia algo en el cuello, quiza el collar con su nombre o algo. Lentamente me acerque para no espatarlo, maullo y se acerco a mi me agache y lo acaricie, comenzo a ronronear y yo sonrei, el viento regreso luego de haberse calmado, el gato maullo con fuerza y se echo a correr hacia el este, cerca de mi casa, me levante y sin saber porque lo segui, muy apenas podia distinguirlo entre tanto gentio, me disculpaba a quien casi atropellaba literalmente y uno que otro si en verdad se molesto, el gato subio entro por la reja que estaba abierta y al acercarse a la puerta salto un par de escalones con agilidad y maullo por ultima vez, entre pero no lo vi por ningun lado, me detuve delante de esa puerta de metal labrada laboriosamente, y el gato desaparecio, la casa era como la libreria, solo que mas grande y mas sombria, tenia mas bien un estilo gotico y las ventanas estaban cubiertas por papel periodico descolorido, jamas la habia visto en realidad nunca me percate de su presencia ademas de que sabia por alguien que ahi no vivia nadie desde hace mucho mucho tiempo, con torpeza subi los escalones y gire la pesada perilla, no se porque diablos lo hice, lo primero que vi fue un ampli corredor con una alfombra lisa de color rojo carmin con bordados dorados, en las paredes habia un hermoso papel tapiz que lo cubria casi todo, era una casa hermosa sencillamente y no entendia como es que si no hay nadie pueda conservarse asi, sin una pisca de polvo en sus muebles o la alfombra roida y sucia, habia unas escaleras al lado y varias habitaciones continuas, parecia mas pequeña de lo que por fuera se podria imaginar, un chico me daba la espalda y como al anterior, vestia tambien de negro, lo que lo diferencia era su cabello castaño y su palida piel, el gato aparecio y el se agacho un poco, el gato trepo por su brazo y el lo sostuvo riendo, luego se dio la vuelta y me miro, su expresion se lleno de horror y la puerta se cerro detras de mi, sobreesaltada me aparte de ahi, ¿en que rayos me habia metido?
-no puede ser-susurro-¿como entro aqui?-lo mire incredula, ¿acaso las personas acostumbraban a entrar por las ventanas en vez de puertas? si ya se, uno no entra sin tocar, pero esta casa se supone que esta abandonada, no es posible que un chico tan lindo este aqui y ademas ¿como entro ese gato aqui si jamas vi que se abriera la puerta-¿como entro usted aqui?-repitio mirandome de arriba abajo con la sorpresa reflejada en sus azules ojos



-porque le hiciste daño, Clarissa no tenia la culpa ¿que es lo que sientes al ver todo ese dolor, como pudiste reirte ante su sufrimiento?-mi voz se quebro al final, Adrahm solo se encogio de hombros y miro al suelo, se poyo en la pared y carraspeo incomodo al ver que no tenia salida en responder porque yo no me iba a dar por vencida
-digamos que prefiero ser yo el que pague las consecuencias-Iam a su lado tomo mi mano y me miro fijamente
-pero ella...-murmure con la voz queda
-suelen decir, que de vez en cuando a Dios le gusta ver de una buena novela, a veces deja que las cosas sucedan por algo, el destino siempre va a ser algo que no esta en nuestras manos-
-tienen razon-susurro Adrahm, me aparte de ambos con miedo, Iam lo jalo dentro de la casa y yo sali, bajando los escalones de uno en uno con lentitud, las puertas se cerraron con un rechinido y mi corazon dio un vuelco al saber que significaba eso.
Al cerrarse esas puertas, ya nunca mas, los volveria a ver,



Iam observa el atardecer, dice que es el momento en donde el dia muere, para dar inicio a otro
Adrahm espera hasta que amanezca, solo para asegurarse de que no se el principio de nuestro fin


La mansion de los Canterbury, siempre ha sido de admirar pero tambien ha sido miles de veces un buen tema de conversacion por su controversia, es parte del chismorreo que se susurra por las calles de Salem, las mujeres rien con disimulo al ver pasar a la señora Canterbury, los jovenes se quedan en silencio ante la presencia de Adrahm Cantebury, la hija mas pequeña siempre esta en casa, dicen que es muda y que le teme a las paersonas, dicen que esta encerrada porque una bruja le lanzo un maleficio, el señor Canterbury prefiere ignorar aquello y se concentra en su trabajo, pero pronto alguien mas llega y la mansion es vendida al joven matrimonio Elbridge, los hijos de los anteriores dueños son vistos por ultima vez, mientras la caza de brujas se termina, algo raro sucede en esa mansion, la niña de los caireles (como llamaban a la señorita Canterbury) salio una vez al jardin, sonriendole a todo aquel que pasaba en la acera de enfrente, la señora Elbridge salio junto a ella y la llevo dentro, todos empezaron a murmurar y a mirara con otros ojos a esas personas, cada 27 de cada mes, un carruaje estacionaba frente a la mansion y bajaba alguien, joven, vestido de negro y hablando con los sirvientes en otro idioma que pocos supieron identificar, todos entraban pero jamas salian, la casa poco a poco se fue deteriorando y las visitas de aquellos huespedes cesaron, pero no aquella curiosidad que los demas sentian. Era una mañana de julio de 1987 que Morgan Evans se decidio a entrar, vivia al lado y habia escuchado la leyenda que caracterizaba la propiedad, si bien nadie vio nunca que salieran, cuando quiso abrir la reja de la puerta sintio un extraño picor en la palma de su mano, abrio la puerta y con pasos pausados se adentro.
Nadie le dijo que cruzar la linea que dividia la tierra del infierno fuera tan doloroso. Morgan murio de un infarto como dictamino el medico y nadie que no viviera por ahi, sospecho de la maldicion que contenia el mistico lugar, los años pasaron y las generaciones tambien, pero nadie mas volvio a entrar ahi, nadie mas que una chica despistada que persigue a un gato negro con una oreja sin saber muy bien porque, algo en la antigua mansion de los Canterbury la llama poderosamente




La sonrisa de la Mona Lisa es lo unico que te falta para ser infinitamente hermosa
Me miraba a mi y a la puerta detras de mi, a mi y a a la puerta, a mi y a la puerta, el gato dio un salto hacia la barandilla de las escaleras y corrio hacia arriba con unos pasitos ahogados, retrocedi en cuanto vi que el se habia quedado petrificado del horror
-di...disculpa, yo crei que...yo crei que aqui no habia nadie-
-¿que te hace pensar eso?-su tono de voz fue totalmente diferente a su expresion, sonaba tan seguro pero calmado de alguna manera
-yo...-la puerta se abrio de par en par a mis espaldas
-ah! con que ahi estas-el chico hablo con un repentino cambio de humor-ya creia necesario mandar a Darien a buscarte-
-tenia algunos problemas con Abaddon, no seguia las reglas...como deberia-el sonrio de medio lado y me gire lentamente
Era el chico que estaba sentado en las escaleras. De pronto senti la imperiosa necesidad de salir corriendo a como diera lugar, parecio por tan solo un segundo que se habian olvidado de mi presencia
-y ella, ¿quien es Iam? -Iam, pense para mis adentros, que nombre tan mas raro
-no se-se encogio de hombros-entro aqui como tu, seguia a Blake-¿el nombre del gato era Blake?
-como es que sigue con vida-comenzo a rodearme con lentitud-la gente es muy estupida, lo admito, pero entrar en la mansion Canterbury, es demasiado ¿no crees?-sonrio de forma cinica
-Adrahm no podemos pedirle que se vaya, ella tiene que saber, no es posible que haya entrado ¿no te parece raro?-
-un poco-
-eh... disculpe, señorita-se dirigio a mi verdaderamente costernado, extendio su mano con la palma hacia arriba-podria acompañarnos, se que sonara extraño pero, es imposible que haya entrado aqui siendo...humana-
-tomala, pequeña, no muerde-dice el otro divertido, la tome con rapidez al mismo tiempo que me jalo para seguirlo por el extenso pasillo, el tal Adrahm venia detras de nosotros con pasos mas calmados, repentinamente me condujo por una de las puertas, esta llevaba a una antesala, del otro lado podia escuchar risas, era una mujer
-en verdad, siento ser tan repetitivo mi querida Amelie, pero esta noche luces excepcional-
-oh, basta, deja de fingirte caballero, no te queda Marcus, aunque gracias por el cumplido-rio ella, el se detuvo en el marco de la puerta, intente que soltara mi mano pero la apreto mas fuerte, si alguna vez me habia asustado en mi vida, no se comparaba a lo que sentia ahora. Observe el lugar apartandome de ese chico, pero mi espalda choco contra algo, o alguien, me limite a no moverme mas, el techo estaba demasiado elevado y amplio de el colgaban candelabros de cristal, habia una gran mesa con comida, velas, platos y cubiertos frente a toda la hilera de sillas que la abarcaca, en uno de los extremos habia una mujer, muy bonita, con el cabello negro recogido y adornado por una diadema roja, del otro lado habia un hombre rubio que la miraba con suspicacia mientras bebia de una copa lo que supuse que era vino, y esperaba que lo fuera
-sinceramente señora Elbridge la sonrisa de la Mona Lisa es lo unico que le falta para ser infinitamente hermosa-sonrio el dejando la copa en la mesa, ella se levanto bruscamente y alzo una ceja
-y usted señor Elbridge borre esa sonrisa de tonto de su rostro, me gusta mas serio a que se crea bufon de la corte-levanto un dedo y lo señalo-ya arreglaremos cuentas despues-se dirigio a la puerta con una melodiosa carcajada
-Marcus, necesitamos tu ayuda por aca-el susodicho se giro y su sonrisa desaparecio, me sonroje al instante; ya que al igual que la mujer y ellos dos era muy hermoso, lucia como modelo de revista de esos de los que puedes apartar la mirada
-vay, vaya, que agradable sorpresa me trajeron ustedes dos, ¿que clase?-
-humana-el suspiro y se levanto, acercandose lentamente con paso elegante
-y sigue respirando, ¿me pregunto porque sera?-
-llevo haciendome esa pregunta desde que entre-
-como sea, Iam le haz preguntado a esta señorita como se llama al menos-
-no-dijo timido, encogiendose de hombros-ha sido descortes de mi parte-
-no hablen de descortesias cuando es obvio que estamos ante una anomalia de la naturaleza-
-¡oye!-le dije al tal Adrahm, ¿que era yo? ¿un monstruo andante? se que estuvo mal entrar aqui (pesima idea de mi quiza cerebro de Paris Hilton)pero no tienen porque tratarme asi
-Adrahm basta, si no hay mas que decir, y se comportan como idiotas, dejenla ir-casi suspire de alivio, casi-pero podia contar nuestra existencia, Morgan Evans no alcanzo ni a dar dos pasos en la propiedad y ella llego hasta el comedor, eso-sonrio de nuevo-no seria justo para todos-
-y quieres que la encierre en nuestro sotano de tortura o que?-
-¡¿que?!-grite alarmada, no se porque me sorprendio cuando los tres rieron
-no tenemos sotano de tortura señorita, Adrahm solo bromea-me dijo calmadamente aunque eso no hiciese que me relajara, ¿diganme quien rayos se calma cuando te dicen algo asi?
-no te dire nada, lo juro-hubiera deseado que mi voz sonara un poquito mas valiente
-claro que no diras nada, no saldras hasta que alguien mas lo haga-
-sellaste la puerta-
-se sello sola querras decir-ahora parecia que la conversacion me excluida totalmente porque parecia que de pronto dejaron de notarme, un buen momento para escapar
-quien es el proximo en...salir-
-Khaled, pero hasta la prooooxima medianoche-lo mas lento que pude fui retrocediendo mientras el hombre rubio los miraba con interes


Horrorizada, seria la palabra exacta para describir lo que sentia en esos momentos, la muchacha pelirroja, habia literalmente estallado frente a mis ojos, esa cegante luz la hizo trizas, el hombre que la acompañaba desplego sus alas negras y salio por la ventana desapareciendo entre las densas nubes, una helada brisa entro por ese mismo lugar, abri los ojos y Adrahm me tomo del brazo y me jalo para ponerme de pie
-no puedo irme ni un minuto sin que te metas en problemas-
-pero...yo..no-
-ya, no necesito tus explicaciones-me dijo con su tipico tono de fastidio, ya sabia que no le caia bien, pero no tenia que seguirme siempre para recordarmelo, sacandome de mis pensamientos me obligo a caminar hacia la ventana pisando las cenizas de la mujer, me empujo hacia el balcon y solto mi brazo-donde diablos se metio Iam-mascullo con enojo mirando a ambos lados,
-quiza ya se fue-dije dando dos pasos lejos de el
-cuando conoscas a ese hijo de perra tanto como yo, tendras derecho a opinar, mientras no-me quede con grandes ganas de golpearlo si no hubiera sido porque Iam aparecio, salto hacia el barandal cayendo sobre esa delgada linea de fierro
-Adrahm eres un idiota, por tu culpa Bryce escapo, te dije que te mantuvieras alerta-
-¿alerta? me pides que cuide a tu humana y la fortaleza, dos lugares que no estaban juntos mi amigo-
-da igual, debemos irnos-
-claro, porque solo me necesitas para causar un desastre-sonrio con ironia y me miro-como todos-Iam bajo del barandal y el tomo su lugar, dejandose caer





La Anarquia del Iris Roto


Se supone que ella no deberia de seguir viviendo, sin embargo lo hace, se supone que un simple humano no puede atravesar las puertas de la Anarquia pero ella las cruza como si de un sitio sagrado se tratara, rie con Clarissa Eastwood, la niña silenciosa que ni su hermano mayor puede sacarle mas que una ligera sonrisa, todos la tratan como si fuera de los suyos, como si no sintieran tanto desprecio hacia la raza human, siendo que ella lo es...o quizas podria ser...no es imposible, Kristen Akerman no podia ser algo mas que humana, ellos y cualquiera ya lo habrian notado

La delgada linea entre 
Tu y mi cordura
Se desvanece rapidamente

Adrahm Eastwood, la observa desde lejos apoyado en la pared fingiendo que no le interesa ella en absoluto, se miente a si mismo respecto a lo que le ocurre y prefiere mantenerlo asi, Clarissa levanta la vista y lo saluda pero el no responde, asinte ligeramente con la cabeza y desvia la mirada antes de que Kristen se gire, a los llamados Angeles de Lucifer no les agradan aquellos sentimientos humanos, sentimientos a los cuales el teme demasiado, ya son las seis de la tarde y ella se tiene que ir, el reloj da el ya acostumbrado tintineo y la puerta de enfrente se abre, Iam se sacude su castaño cabello con la mano quitandose el resto de las gotas de lluvia

Solo se necesita una brisa para causar una tormenta

Se quita el abrigo y lo cuelga sobre el perchero, lo mira con extrañeza y se le acerca, Kristen y Clarissa ya no estan en la sala pero Adrahm continua ahi con la vista clavada en el suelo cruzado de brazos mas quieto que una estatua
-¿que te ocurre?- 
-es ella...no entiendo porque sigue aqui-
-¿te molesta su presencia?-
-mas de lo que imaginas-
-bueno-Iam se acerca a el-ella es lo bastante agradable para mi, no tiene esa actitud dulce y calculadora que otras por aqui, nos trata como gente normal y no entra en crisis cuando nos ve entrar a la habitacion-
-no es su actitud lo que me molesta-Adrahm lo mira, sus verdes ojos centellan de ira, el sabe que su unico mejor amigo siente algo mas por aquella chica humana-desde que entro aqui, las cosas....cambiaron-
-todo sigue igual Adrahm-
-no, no es cierto y lo sabes, se como la miras, le hablas de otra forma que a cualquiera de nosotros, la protegiste de Aamon como a tu propia vida!-Adrahm gesticula con las manos y se aparta de la pared

Solo se necesita un suspiro para causar un grito

-por favor, tu sabes que con cualquiera hubiera hecho lo mismo-
-pero...no....ese no es el punto-
-¿entonces cual es?-Iam dice tranquilo pero en el fondo sabe a donde va a terminar esto, porque el lo ha notado tambien, Adrahm no es el mismo, cuando se encontraron con Johann Devereaux uno de los Nefilim mas poderosos, Iam vio como Adrahm dejaba todo de lado para salvarla, de ahi sus sospechas fueron aclaradas
-es...yo tambien...la trato...diferente-Iam asintio-pero...olvidalo, ya has hablado con el-Iam dio un sonoro suspiro al ver como Adrahm cambiaba de tema con la misma velocidad con la que conducia
-si, el Arzobispo me conducira por los tuneles, se que no hace falta, pero no se de enterar de que soy-Adrahm disfrazo su confusion por la malicia que lo caracterizaba
-claro, no querra saber que clase de bestia metera en los archivos secretos-
-debemos de saber que clase de enemigos hemos tenido todo este tiempo, los Nefilim no se nos pueden adelantar, el Vaticano oculta demasiado-
-sea lo que sea, quiero ir contigo, me necesitas mas de lo que admites-Iam sonrio mostrando sus afilados y blancos dientes-y quiero saber si en verdad seremos nosotros quienes causemos el apocalipsis-
-no somos demonios realmente Adrahm-
-ya se, pero nuestros padres si, y ellos aun siguen encerrados-
-de ahi no saldran en un largo tiempo, de eso puedes estar seguro-ambos se quedaron callados hasta que Iam se atrevio a decir lo que muchos ocultaban-hay algo que debemos discutir y creo que es algo grave-
-¿sobre que?-pregunto Adrahm ya en tono despreocupado
-puede que sepa porque Kristen esta aqui, no te molestes pero he hablado con Johann o mas bien el hablo con Amelie y yo accidentalmente escuche-
-Iam, habla claro-
-Kris no proviene del cielo, ni del infierno, nadie sabe como pero, Johann se entero de quien desencadenaria todo, la necesitan para ello-
-no-dijo Adrahm con la voz fria, volviendose a recargar en la pared, tenia que reprimir todo lo que sentia para decirlo porque llevarlo a cabo era mas que solo palabras-no si esta muerta-

Solo me necesitas para causar una tragedia

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