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domingo, 31 de agosto de 2014

1 Mientras se marchita el paraiso

Habia teñido mi cabello en el otoño dias antes de saber que tendria que pasar las navidades en aquella casa. El resultado habia sido tan desastroso como mi madre habia predicho, Darren habia soltado una risotada al verme, frunci el ceño y me encerre en el baño a pesar de que era su turno y golpeteo la puerta con ambos puños haciendola vibrar. Me mire en el espejo contemplandome largo rato, no habia nada que hiciera, ni oscureciendo mi cabello ni poniendome lentes de contacto me harian cambiar, tenia impreso en las facciones la maldita herencia familiar y lo detestaba, ¿porque no podia ser como Cat o Darren? a ellos no les afectaba, ni ser observados con insistencia en el colegio cada dia, ni las presiones que sufriamos en nuestras clases de ballet, no se derrumbaban al ver las fotos familiares, yo en cambio si, era una afectada, con suerte Darren olvido lo que habia pasado en aquella capilla pero yo no, habia algo que me hacia tener recuerdos mucho mas vividos de lo que habian sido.
Precisamente por algo relacionado con aquella casa habia cambiado mi aspecto. Habia encontrado los manuscritos de mi abuela Cathy, curioseando en la habitacion de mis padres, tenia 15 años entonces y aunque el era el mayor me seguia a todas partes y hacia todo que yo le pedia, estabamos bastante unidos entonces.
La abuela hacia un par de años que habia muerto y su recuerdo me perseguia asi que cuando encontramos aquella caja fuerte oculta detras del ropero nos obsesionamos con descubrir la combinacion que la abriera, tardamos una semana hasta entonces encontrando los libros que ella habia escrito a lo largo de su vida. El era mas aficionado a la lectura por lo que habia tenido que contenerse de contarme todos los detalles al ir un libro mas adelantado que yo. Recuerdo que no pudimos mirar a los ojos a papá durante una semana temiendo que nos descubriera, los manuscritos estaban ahi por una razon y tal vez al final del ultimo descubriria que le habia sucedido. Eso nos habia cambiado un poco, la forma de ver a nuestra familia se torno diferente, nos hizo desconfiar y saber que hay mucha mas traicion en este mundo de la que alguna vez conocimos. Al terminar nos quedamos quietos sentados muy cerca el uno del otro, sin pronunciar palabra Darren me abrazo pero se sintio tenso como yo, las miles de preguntas rondando en mi cabeza, ¿una madre seria capaz de encerrar a sus cuatro hijos en un atico por años? ¿podia alguien amar de esa manera a su propio hermano como ellos?. De reojo vi el espejo de cuerpo completo al otro lado de la habitacion y nos mire a ambos, me aterre de lo que veia
-Dei, tenemos que decirselo a papá-
-no podemos-susurre yo-si lo hacemos, sabra que descubrimos la caja y nos va a acastigar el no quiere que veamos sus cosas-
-pero todo esto ¿es cierto? la abuela y el abuelo eran hermanos, hermanos de sangre-
-no se-me encogi de hombros-podia ser solo ficcion-el en cambio nego con la cabeza, estaba mas palido de lo que era y eso le daba un aspecto fantasmagorico
-¿Darren?-
-¿que?-
-¿somos como ellos?-
-¿quienes?-
-Carrie y Cory ¿somos como ellos? los gemelos que no llevaron una vida normal ¿somos ellos?-
-es imposible-mascullo contrariado, el tambien estaba pensando en eso
-tu sabes como nos llamo-
-ellos no reencarnaron en nosotros Deidre, no pienses en eso-
-¿porque papá no nos habia dicho nada?-
-tal vez por la misma razon que los tenia ocultos-
-no quiero ir a Foxworth Hall-me queje, Darren suspiro
-ni yo-.
 Darren tenia el mismo miedo que yo cuando el coche paro frente a la imponente entrada, pero aqui no estaba mas la terrible abuela del vestido gris ni el abuelo moribundo, nadie nos iba a encerrar y tener miedo era incluso tonto, nuestra hermana pequeña siempre sonriente no entiende porque estamos temblando, y todos creen que es por el frio que a veces es insoportable aqui.
Trevor salio a nuestro encuentro, solo pude reconocerlo a el pero un ejercito de sirvientes nos esperaba en la puerta, ayudaron a mi padre con su silla de ruedas y mi hermano y yo nos miramos intentando darnos valor el uno al otro, al fin tome un gran respiro y seguimos a todos al interior.
Nuestro tío, Bart, se encontraba bajando las escaleras cuando nos vio, le vi sonreir sinceramente y se apresuro a llegar a nosotros, yo me quede quieta en mi sitio. Sabia la verdad sobre el y lentamente me aparte con intenciones de salir corriendo pero unos brazos delgados pero firmes se aferraron a mi. Mi tía Cindy me habia atrapado en un calido abrazo sin saber mis intenciones. Intente reir como ella lo hacia, quizas fui lo bastante convincente, despues Cat demando toda su atencion y me dejo, salude a todos con una sonrisa radiante, me pregunte que tan parecidos seriamos a los llamados muñecos de Dresde y no pude evitar compararme con mi abuela. Cuando llego mi turno me esforze en parecer natural, la verdad era que no podia detenerme al pensar en un niño pretendiendo ser el malvado abuelo queriendo castigar a su propia madre encerrandola de nuevo, creyendo que con eso la salvaria.
-¿todo bien Deidre?-
-si, claro-me dije a mi misma que el habia cambiado, era cierto, supongo que al final habia encontrado una vocacion tal y como habia dicho mi abuela pero yo... no lo creia, puede que el queria verlo asi, que todos querian, pero yo no, estaba negandome a creer en un Dios como ese, que olvidaba a cuatro niños indefensos. Todo giraba alrededor de mi cabeza y me senti incapaz de continuar-tío Bart ¿quieres ver la nueva obra que estamos preparando? es un poco dificil pero estoy segura de que te encantara-y el sonrio, como le recordaba, y yo no podia no imaginarlo como en los libros, no podia, me trague el temor y enganchada a su brazo fui contandole las anecdotas mas divertidas que nos ocurrieron mientras el estaba ausente, predicando. Habia prometido ir a uno de nuestros recitales pero por compromisos de su trabajo no habia podido, sentia que habia roto su promesa y yo le dije que no importaba, podiamos representarlo de nuevo de forma improvisada, Darren podria ser mi pareja aunque se quejara constantemente de que yo pesaba mucho y Cat interrumpiera cada vez que la atencion se desviaba hacia nosotros.
Entonces ocurrio. Quizas un poco mas tarde y no como yo lo habia esperado, ni de quien habia esperado
En la comida, mientras nuestra famosa tía parloteaba sin parar y todos reiamos de sus ocurrencias me  encontre pensando en aquel atico, queria verlo aunque no fuera el mismo pero estaba clausurado desde que habian encontrado a mi abuela, aun asi me llamaba poderosamente la atencion y se que a Darren tambien porque le vi ansioso por terminar su comida. Despues fuimos todos a la sala de estar, donde cumpli lo que habia prometido. Practicaba el ballet solo por complacer a mi padre, el parecia muy feliz al vernos a Darren y a mi en nuestras practicas y recitales, nos hablaba de su padre, de sus años de bailarin y en raras ocasiones de nuestra verdadera madre, Melodie. Pero a mi no me gustaba tanto como a ellos, como a mi hermano, no era lo mio a pesar de que me elegian siempre para representar grandes obras.
Estaba riendo, dando saltos de aqui y haya, sin musica, imaginandome en un gran escenario, con Cat descordinada a nuestros movimientos haciendo lo que le apetecia, era divertido, era tranquilo, se respiraba paz en Foxworth Hall incluso yo deje de pensar en sus horrores ocultos. Hasta que me di cuenta.
Corri hacia Darren a pasos largos y me lance sobre el al tiempo que me alzaba haciendome cosquillas al depositarme de nuevo al suelo, pero yo resbale sobre la alfombra persa y para no caer me aferre a los hombros de mi hermano arrastrandolo conmigo, nos soltamos a reir histericamente mientras Cat exigia atencion, mi hermano se levanto y corrio detras de Cat, todas las miradas fijas en ambos en tanto yo me reincorporaba lentamente, no lo habia siquiera sospechado en cuanto gire la cabeza hacia el sillon que estaba colocado cerca de la entrada, donde nuestro tío siempre estaba, me miraba fijamente, sus ojos oscuros clavados en mi, analizando cada uno de mis movimientos mientras yo danzaba sin darme cuenta, absorta y sin mirar a nuestro pequeño publico
Baila, bailarina, baila
Entonces el se dio cuenta de que le habia descubierto y en vez de apartarse, me siguio mirando, yo tambien y crei que podria ganarle, que eso era un juego hasta que note que no podia ser asi, nunca nadie me habia mirado de esa forma. Recorde tambien que el se habia acostado con nuestra madre estando embarazada de nosotros, estando mi padre postrado en una cama.
No me intimidaba, al contrario, sentia un enojo creciete por ello pero tambien otra cosa, no lo pude identificar pero le sonrei y eso parecio romper el encanto y hacerlo titubear, aparto su intensa mirada de mi y por unos segundos mientras estaba en el suelo, me senti desnuda en aquel leotardo y las mallas, me sentir torpe y descuidada con mi cabello revuelto y mal teñido, sudorosa y extraña, mas que eso, era como si hubiera despertado una maldicion que debia permanecer oculta. Aquella casa queria algo mas de nosotros, lo escuche susurrar esa noche, cuando el viento se agito fuera de mi ventana y soñe con la esplendida cama de cisne, una hermosa mujer rubia y cuatro niños esperanzados y ocultos.
Cat me abrazo y con su tierna vocecita casi grito en mi oido rodeandome con sus brazos
-¡Dei Dei! ¿quieres venir a jugar conmigo arriba? mamá nos a dado permiso anda, anda, di que si, la ultima vez encontre una casa de muñceas muy bonita ¡quiero jugar con ella! di que si-no podia negarme, esa era la oportunidad que buscaba, Darren me guiño un ojo al entender que podiamos tener la oportnidad de ver el sitio reconstruido de la carcel que habia sido por tres años para nuestros antepasados.

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